El estudio “Movilidades ciegas en Santiago”, realizado junto a Fundación Luz, explora cómo las personas con discapacidad visual viven, sienten y enfrentan la ciudad. A través de una etnografía con usuarios de la fundación, se analizan los desafíos cotidianos, los afectos y las estrategias que surgen al desplazarse por una urbe que muchas veces excluye.
Principales hallazgos
- Santiago sigue siendo una ciudad hostil para las personas con discapacidad visual: la infraestructura, el transporte y la falta de conciencia ciudadana generan miedo, desconfianza y frustración.
- La actitud y la agencia personal aparecen como factores clave para sobreponerse a estas barreras: quienes enfrentan la ciudad con optimismo y estrategias logran mayor independencia.
- La interdependencia (pedir ayuda, crear redes, confiar en otros) se vuelve indispensable para alcanzar autonomía en contextos urbanos poco inclusivos.
- La concientización social es tan importante como la infraestructura: enseñar cómo ayudar correctamente y respetar la independencia de las personas ciegas puede transformar la experiencia urbana.
Conclusión
El trabajo propone repensar la ciudad desde una mirada inclusiva, donde todos —instituciones, comunidad y personas— tengamos un rol en hacerla más accesible. No se trata solo de rampas o señales sonoras, sino de reconocer la interdependencia como parte del derecho a habitar y hacer ciudad.
“La hostilidad de la ciudad no se enfrenta solo con bastones o tecnología, sino con empatía, respeto y educación.”
