Un estudio realizado por Javiera Espinoza y Nicolás Bravo, con apoyo de Fundación Luz, reveló que la atención temprana entre los 0 y 5 años marca una diferencia decisiva en la socialización y adaptación escolar de niños y niñas con discapacidad visual.
El programa de Fundación Luz —que incluye psicología, fonoaudiología, kinesiología, terapia ocupacional y educación diferencial— no solo estimula el desarrollo cognitivo y motor del infante, sino que también acompaña a las familias en su proceso de adaptación y aprendizaje, fortaleciendo el vínculo y la confianza.
Entre los principales hallazgos:
- Mientras antes comience la intervención, mayores son los avances en autonomía, comunicación y habilidades sociales.
- La atención temprana reduce barreras de aprendizaje y mejora la integración escolar, permitiendo que los niños participen activamente en entornos inclusivos.
- Los cuidadores también se benefician: aprenden herramientas para acompañar el desarrollo del niño y enfrentan con mayor seguridad el proceso de crianza.
- Los niños con atención temprana logran comunicarse mejor, adaptarse a nuevos espacios y generar vínculos con sus pares, fortaleciendo su autoestima y participación.
El estudio evidencia que la atención temprana no solo transforma la vida de los infantes, sino también la de sus familias, al brindar apoyo integral y oportunidades reales de inclusión desde la primera infancia.
