El estudio revela una realidad preocupante: las personas con discapacidad visual en Chile enfrentan baja participación social y desconfianza en las instituciones, lo que limita su influencia en políticas públicas que afectan directamente su bienestar.
Bienestar actual:
Más del 50% se siente insatisfecho con su salud y un 47% con la seguridad de su comuna.
El 94% ha sentido maltrato en el comercio y el 82% en servicios públicos, incluso el 71% dentro de su familia.
Emociones predominantes:
El 62% reporta tristeza y el 77% enojo el día anterior a la encuesta, reflejando un estado emocional complejo vinculado al trato social y las barreras cotidianas.
Confianza y gobernanza:
La mayoría desconfía del Congreso (73%), el Poder Judicial (67%) y el Gobierno (62%).
Participación social:
Solo 2 de cada 10 participan en organizaciones sociales.
El 90% no lo hace porque “no lo considera provechoso”, y el 80% porque “no le interesa”.
Apenas el 12% ha usado redes sociales para expresar opiniones políticas y solo el 4% ha participado en marchas.
Influencia y representación:
Aunque el 70% considera importante que el Gobierno escuche su voz, la participación organizada es muy baja.
El estudio plantea preguntas clave:
¿Cómo fomentar una autorrrepresentación sin paternalismo?
¿Cómo fortalecer la formación cívica e incentivar la participación activa?
Conclusión
El bienestar futuro de las personas con discapacidad visual depende en gran medida de su capacidad de organizarse, participar y ser escuchadas. Fomentar espacios de inclusión y liderazgo propio no es solo necesario: es urgente.
